LOGARO | Cronicas desde Milan. El Final
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Cronicas desde Milan. El Final

Cronicas desde Milan. El Final

La verdad no se por donde empezar. Ha sido una experiencia brutal, han sido 12 días intensísimos sin tiempo a la reflexión, con un ritmo frenético y terminando finalmente con una mezcla de agotamiento y emociones incontrolables.

Como os comentaba en el último post la subida al metro era una odisea, la gente acinada en el anden, llegamos a dejar pasar tres metros antes de poder incrustarnos en uno para no llegar tarde al trabajo.
María y yo decidimos mirarnos una a otra para no pensar donde estabamos metidas.
No hay más que ver las imagenes para ver como estaba todo el mundo a la espera y todo para ir a Feria Milano. Se estima, según el preiodico de la Fiera que la afluencia de público ha sido entorno a unos 3 millones de visitantes, que diariamente pasan entorno a 90 mil personas por delante de cada Stand. Y el regreso, tres cuartos de lo mismo, colas inmensas bloqueadas por la policía para no saturar los andenes. Nunca imaginé que un evento así tubiera tanto interés, hasta el punto de hacer tremenda espera. No opinarán lo mismo los Milanese, que llevan 12 años disfrutando de LÁrtigiano in Fiera.
Los últimos días no hubo tiempo para fotos, ni comida, ni visitas a los stanes vecinos, el horario de 10 a 22:30 h no dió tregua en ningún momento. Pero los días de horario partido si dio tiempo ha conocera gente interesantísima y hacer amistades.
Como Irina, una bulgara que hace unas prendas de punto espectaculares, donde me compre un poncho de blolitas y un gorro que habreis podido ver en el post anterior.
Marisa, un bellezón de señora que ayudaba a Dani de Pastacuita , a la que saludaba cada vez que decidia tomar un descanso e ir a estirar las piernas. Y otra mucha gente… a la que no he podido fotografiar pero con la que si mantendre contacto.
Una mención especial también para Magali y Edi nuestros interpretes y ayudantes en nuestras escapadas del estand, a Antonio, uno de los montadores que se quedó con nosotros durante toda la feria para solucionar cualquier tipo de contratiempo que tubieramos con la instalación. Todos ellos unos chicos maravillosos y todo terreno que nos han ayudado muchísimo a toda nuestras expedición organizada por la Fundación Centro Gallego de Artesanía y Diseño. Mil gracias.
Al acabar la jornada María y yo volviamos al hotel rendidas, con un ataque de risa recordando anecdortas diarias. Te acuerdas Maria?.En el hotel ya nos esperaba Claudio, uno de los recepcionistas, casi nos salia a buscar cada vez que nos oia reir. Un encanto de chico la verdad, nos ponia una infusión de camomila en el salon del hotel y mientreas la tomabamos seguian las risas con los parpados entrecerrados, al terminar, a descansar tranquilas y enfrentarse al día siguiente.
Pero si hay algo de lo que me he de alegrar en este maravilloso viaje es de haber conocido a Brunila y Alexander, dos chicos de SudTirol que tenían un puesto de panes y dulces típicos de su tierra y de los que justamente no tengo ni una sola foto. Compartíamos hotel y nos veíamos todas las mañana en el desayuno, compartian su pan con nosotras, un pan delicioso, realizan diferentes tipos de panes, a cada cual más rico , era un lujo desayunar con semejante manjar y por la tarde, cuando ellos tenían menos trabajo, nos traían un trocito de Strudel, un dulce típico de su tierra que nos sabía a gloria y que prácticamente era lo único que comiamos los últimos días. Por este tipo de pequeñas cosas merece la pena meterse en tremenda aventura, jamás hubiera conocido a esta gente y hubiera sido una lastima. Brunila… mi fata buona.
De regreso al aeropuerto, las emociones salian todas de golpe, yo no pude contener las lagrimas, Maria me daba conversacion para despistarme pero el agotamiento y el no poder asimilar tantas cosas a la vez hacen que estallles sin control. Es una feria durisima.
Ya en el avion me relaje y sacamos unas fotos a nuestras Manuelas, las pobres también tenían carita de cansadas.
En defininitiva y resumiendo, una experiencia súper positiva, única, que te reafirma, con ganas de repetir; aunque con una preparación física y spicológica previa. Y en compañia de María, una de las mejores compañeras de viaje con la que he podido compartir semejante aventura y que la una sin la otra no hubieramos podido soportar. María, a por la proxima? Un beso Pepita Plata!

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